Corredor Biológico en el Caribe

Corredor Biológico en el Caribe, una iniciativa de conservación de cuatro países.

Un corredor biológico o ecológico es un territorio que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitats, bien sean naturales o modificados; y asegura el mantenimiento a largo plazo de los procesos ecológicos que los conectan, así como  la conservación de la diversidad biológica.

¿Por qué es necesario un corredor biológico en el Caribe?

El Caribe insular es unos de los sitios mega-diversos del mundo, extraordinario tanto por el número total de especies de la flora y la fauna, como por la proporción de ellas que solamente habitan en esta región (especies endémicas). Muchos de sus ecosistemas y especies, son incluso propios de cada isla o de un sitio específico dentro de ellas; pero también hay elementos compartidos, como los bosques húmedos, los manglares y los arrecifes de coral, por solo citar algunos ejemplos. La excepcional diversidad de vida silvestre del Caribe insular y las presiones a que están sometidas sus especies y ecosistemas, convierten también a la región en uno de los siete puntos “calientes” con mayor concentración de biodiversidad amenazada del planeta.

El Caribe insular destaca, además, porque gran parte de su fauna es de naturaleza diminuta, y ostenta algunos de los animales más pequeños del mundo. A este panorama se suma un factor de extraordinaria importancia: la conectividad que existe entre las islas del Caribe insular y entre éstas y la América continental, que garantiza el funcionamiento de los ecosistemas y que, al mismo tiempo, exige una visión integrada de conservación de estos espacios y la cooperación a escala regional. El Mar Caribe al tiempo que separa las islas, con sus sistemas de corrientes mantiene una conexión entre los ecosistemas de los diferentes territorios de la región, mediante el intercambio de larvas, especies migratorias marinas y otras que son capaces de moverse decenas o cientos de kilómetros cada día.


Es por ello que en el Caribe insular las estrategias de conservación no pueden desarrollarse solo considerando los puntos de vista  individuales de cada territorio, puesto que determinadas problemáticas que pudieran no parecer de importancia para un país en particular, pueden ser tremendamente importantes en ámbito regional.
Un ejemplo de ello son los sitios de desove de peces de arrecife en Cuba, que son numerosos y, por su posición geográfica, dispersan larvas hacia arrecifes y manglares no solo de ese país, sino de muchos otros en el Caribe occidental, las Bahamas e incluso el sur de la Florida. La protección y manejo efectivo de estos sitios resulta, por tanto, de extraordinaria importancia para sostener las pesquerías de la región. De manera similar, no es posible la conservación efectiva de aves migratorias sin un esfuerzo mancomunado y coordinado. El Caribe insular recibe y sostiene un fuerte flujo migratorio de aves tanto de Suramérica como de Norteamérica, que alcanza una cifra de millones de pájaros que cada año permanecen temporalmente en el Caribe o pasan sobre él. Sin una estrategia coordinada no es posible protegerlas y monitorearlas de manera efectiva.

Esta necesidad de integración en la conservación es una de las razones por las que, en julio del 2007, llevó a la firma de la "Declaración de Santo Domingo” por parte de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República de Cuba y el Ministerio de Medio Ambiente de la República de Haití, dando inicio a un mecanismo supranacional de cooperación para la protección de la naturaleza: El Corredor Biológico en el Caribe.
 La iniciativa, impulsada por estos gobiernos, constituye el primer paso en la integración de una alianza de conservación en el Caribe, basada en la búsqueda de una relación harmoniosa ser humano-naturaleza.  En el año 2016, se sumó a la iniciativa la Secretaría de Ambiente de Puerto Rico y se aspira a la integración sucesiva de las restantes islas.

Ejemplo de cooperación compartida.

Desde su nacimiento en julio de 2007, la iniciativa del Corredor Biológico en el Caribe ha constituido una plataforma de cooperación regional. Con el fin de implementarla, se estableció una Oficina Trinacional de Coordinación, y un sistema de reuniones periódicas de carácter técnico (Comité  Técnico) y de representantes de los Ministerios (Comité Ministerial). En noviembre de 2014 los tres países constituyen la Secretaría Permanente del Corredor Biológico en el Caribe, un equipo científico-técnico compuesto por un Secretario Ejecutivo y especialistas que, para su funcionamiento, ha sido acompañada por el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU Medio Ambiente), con el apoyo financiero de la Unión Europea.

Para cada año se realizan reuniones del Grupo Técnico y del Grupo Ministerial, en donde también se cuenta con la representación de organizaciones de la sociedad civil, que tienen como objeto fundamental la preservación del medio ambiente

Con el fin de coordinar el trabajo y decidir sobre las prioridades, aproximadamente una vez al año se reúnen representantes de los Ministerios de Medio Ambiente de los países firmantes del CBC (Comité  Ministerial), evalúan los pasos dados, los avances desarrollados y trazan nuevas estrategias. Igualmente se desarrollan las reuniones del Grupo Técnico de manera regular. Este mecanismo de cooperación se ha sostenido con éxito durante más de 10 años, a través del intercambio fluido de información y la creación de sinergias de trabajo

El día 20 de julio de este año, con una reunión del Comité  Ministerial que se realizará en Santo Domingo, República Dominicana, el Corredor Biológico en el Caribe estará celebrando más de una década de esfuerzos compartidos en favor de la conservación de la biodiversidad y su conectividad en el Caribe insular. Al mismo tiempo, realizará el lanzamiento oficial de un nuevo proyecto que, con el acompañamiento de ONU Medio Ambiente y el apoyo financiero de la Unión Europea, se dedicará a fortalecer la iniciativa del CBC, mejorar el conocimiento de la biodiversidad en su espacio, establecer un sistema regional de monitoreo y expandir su alcance geográfico integrando a nuevos países e incorporando al ámbito marino en sus prioridades.

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